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Cómo Aprender

Cómo Aprender

ABC del aprendizaje

Pareciera que el aprendizaje es algo innato para el individuo, se aprende incluso con la sola interacción con nuestro entorno; sin embargo el cómo se aprende ha sido objeto de estudio que ha dado como resultado incontables fórmulas, libros, talles y técnicas tanto para aprender más rápido como para aprender mejor.

Por un lado, crecemos con la idea de que como todo en nuestro proceso evolutivo toma tiempo, dedicándole muchas horas y esfuerzo para que aquello que queremos aprender se quede arraigado y por otro lado (sobre todo ahora) nos sugieren la idea de que podemos ser capaces de aprender algo completamente nuevo en un tiempo muy corto. ¿Y entonces cual es la respuesta o sobre que técnicas de aprendizaje aplica una sobre la otra?.

Empecemos por confirmar que como todo organismo tenemos cierta cantidad de energía (en este caso mental), la cual se va gastando en cada actividad que requiera un nivel de concentración y que se puede recargar cada cierto tiempo, es fácil reconocer esos momento porque nos hemos atorado en un pensamiento o problema que no podemos resolver y simplemente ya no avanzamos, para ello es importante tomar descansos ocupándonos en algo que no requiera concentración, puede ser una tarea que ya hagamos de manera automática o distraernos en algo que nos relaje como el ejercicio, colorear, etc.; de este modo le damos un respiro a nuestra mente y estaremos listos para volver a la tarea, incluso ella misma continúa trabajando en lo que estás aprendiendo una vez que nos hemos despejado es por ello que después de estos descansos se nos prende el foco. No excedamos esos descansos pues solo deben servir para recargar energía más no para tener que recordar todo el contexto en el que estábamos. También hay que incluir el dormir;  unas buenas horas de sueño ayudan al cerebro a continuar con las conexiones necesarias para afianzar lo que hayamos aprendido, de esta forma sin más distracciones o información que estemos agregando le damos al cerebro la oportunidad de construir ese conocimiento, incluso si nos enfrentamos a un problema el cual no hemos aprendido del todo o alguno de esos momentos en donde estemos atorado, el dormir nos da ese respiro automático y al iniciar el día es probable que tengamos la respuesta, es lo que usualmente llamamos “consultarlo con la almohada”.

Sigamos por el hecho de que mientras estamos aprendiendo (y no solo en el aprendizaje) muy frecuentemente nos comparamos con el resto, que tan rápido lo hace el de a lado o simplemente no le encontramos el gusto a este tema; esto solo nos llevará a la postergación, a que le demos a ese tema una connotación negativa solo porque resulta difícil y preferimos distraernos con algo más momentáneo que nos hace sentir mejor. No está demás recordar que todos somos diferentes en absolutamente todo y por ello debemos encontrar nuestro propio método de estudio, como mencionamos anteriormente tiene que ver con el significado ya que depende de ello para que las estructuras que nuestro cerebro hace puedan recordar lo aprendido. Para ello es recomendable hacerlo nosotros mismos, es decir tomemos la información y hagamos ejercicios o analogías por nuestra propia cuenta ya que no es lo mismo leer el ejemplo o comprenderlo a crear uno de acuerdo a nuestro entendimiento; recurramos a escribir lo que estamos aprendiendo, ya que la “manipulación” de la información hace que penetre más rápido y finalmente las imágenes que son el ejercicio infalible pues aquí evocamos a los recuerdos y nos ayuda a convertir ese aprendizaje como un álbum en donde vamos “creando” ese algo memorable que nos permitirá recordar después o ayudarnos de los grupos significativos en donde se crean oraciones para recordar palabras o significados.

Todo esto nos lleva a la práctica que da como resultado la permanencia ya que la información se procesará de una forma consciente; procuremos practicar, repetir o seguir aprendiendo sobre el tema de manera pausada, no pretendamos dejar todo el tema en un solo momento pues igual que en las edificaciones, debemos dejar que nuestro muro mental se seque para seguir construyendo sobre él, así la información estará ahí cada vez que la necesitemos considerando que una vez que hemos comprendido el todo, es decir la idea principal ya no importará sino recordamos los detalles de inmediato.

Para poder afianzar lo aprendido es recomendable el sobreaprendizaje lo cual es lo mismo que la automatización, esto nos ayuda a la energía mental pues la ahorra al no pensar de manera concentrada, es por ello qué cuando queremos aprender algo debemos dedicarle toda nuestra atención y no pretender hacer multitareas, esto sirve solo para aquellas cosas que ya hacemos de manera automática sin necesidad de estar concentrados. Dediquémosle el tiempo que sea necesario, aunque sea poco cada día y veremos que al ir mejorando en la tarea por aprender se hará más agradable.

Mejora tus hábitos de estudio, repasemos muy brevemente como se forman estos para tener la base de como cambiarlos. Los hábitos cuentan con cuatro fases: el estímulo, el disparador, lo que inserta la idea; la rutina, que es la respuesta habitual, el como reaccionamos normalmente ante ese estímulo; la recompensa, esta se mantiene porque es inmediata ante esa reacción y la creencia, los hábitos tienen poder porque nos han dado resultado. Para mejorarlos podemos apoyarnos de listas de tareas que requieran concentración, procuremos hacer ese tipo de labores primero para evitar la postergación, marcando tiempos de trabajo tanto de inicio como de fin pero siendo flexibles a esos horarios y siempre tener en mente la meta a modo de motivación ya que fue nuestro primer estímulo para ello; sin embargo durante el aprendizaje hay que enfocarnos en el proceso más no en el producto, de esa manera aseguramos conseguirlo sin frustraciones ni distracciones. Sobre todo combinar el trabajo con el ocio es la mejor forma de aprender y retener esa información, haciendo esto con tiempos específicos y no regresando a los hábitos que no nos ayudan a concentrarnos y son partidarios de la procastinación.